lunes, 1 de septiembre de 2014

Donde nace el río Medellín


                                                                       

El silencio, parece conjugarse con la fuerza y sonido rítmico del agua, en el Alto de San Miguel, a 2.100 metros de altura sobre el nivel del mar, para dar origen al río Medellín, en Colombia.

Son 1.477 hectáreas de reserva ecológica, donde las quebradas El Tesoro, Santa Isabel, La Moladora y La Vieja, en abrazo constante, producen esta fuente cristalina de vida, al sur de la ciudad, en jurisdicción del municipio de Caldas.










                                                                                


Este milagro de la naturaleza ocurre en un tupido bosque de niebla, donde los árboles alcanzan hasta veinte metros de altura, proliferan musgos, líquenes y helechos y es perceptible  la humedad del aire. Agua fresca y pura, en un área de 6 kilómetros, de los 100 que recorre el río Medellín hasta su desembocadura, en el río Nechí.

En la zona de exuberante vegetación y sol resplandeciente, cae de improviso un aguacero, dejando ver el contraste azul y verde de las montañas, con las gotas transparentes y luminosas de lluvia, que caen como diamantes líquidos. Por el exceso de lluvia, esta área es llamada “cielo roto”.



















San Miguel se eleva imponente como un verdadero guardián del entorno, confabulado con la naturaleza, en permanente creación, pleno de secretos. Esto, lo evidencia la llegada de unos monjes, en 1780, quienes pretendían establecer allí su morada, pero algunos enfermaron al parecer de malaria, por lo que debieron abandonar el lugar. Su nombre, obedece a la fecha del arribo de los religiosos, el 29 de septiembre, día del santo.

En el Alto de San Miguel, la biodiversidad salta a la vista. En este pulmón verde del Valle de Aburrá, conviven más de 350 especies de plantas, algunas en vía de extinción, según investigación del biólogo Dino Tuberquia de la Universidad CES. El bosque está plagado de plantas epífitas, es decir, que viven sobre otras sin alimentarse de ellas, su fin es treparse para alcanzar la luz. Entre éstas, las bromelias y orquídeas.

La fauna ofrece una amplia gama de ejemplares como insectos, entre los que se destacan las mariposas por su variedad y colorido. Múltiples aves endémicas, o sea, propias de la zona como el cacique, (scytalopus stilesi) o tapaculos de stiles, quetzal, carriquí, perdiz colorada, guacharaca, etc. algunas en peligro de desaparecer. Además, cusumbos, ñeques, perezosos de tres uñas, monos nocturnos y  reptiles.

Según investigadores del Oriente antioqueño, en la parte más inhóspita del bosque que linda con el municipio de El Retiro, a 3.050 metros de altura, perviven felinos como tigrillos, pumas, yaguarundíes y otros.

Refugio de vida silvestre

La bióloga, Carmen Florinda Londoño, profesional de apoyo del Refugio de vida silvestre, en el Alto de San Miguel, indicó que la Secretaría del Medio Ambiente de Medellín, posee 814 hectáreas en el bosque donde nace el río. Allí, se protege y estudia la fauna y la flora, que representa el 16% del país. Este Refugio, se provee de energía propia, a través de panel solar.





































En dicho Refugio se adelantan proyectos de gran trascendencia ecológica, como el mariposario a campo abierto. Este se logra mediante la siembra de plantas hospederas, donde las mariposas ponen sus huevos y las larvas consumen las hojas. Además, las especies florales de variados colores como dalia, conchita, zapato de obispo, tango, botón de oro, etc., atraen las mariposas y les permiten extraer el néctar y polinizar.



El compostaje, obtenido a través de residuos orgánicos que procesan las lombrices, se destina para nutrir diferentes plantas y para el vivero, donde retoñan especies medicinales, aromáticas y ornamentales. El secado de éstas, se produce mediante energía solar.




Las visitas guiadas de sensibilización, para conservar el ecosistema son permanentes, con grupos de escolares, bachilleres, universitarios, público en general e investigadores. El recorrido se inicia en la vereda La Clara, donde en la sede de la Acción Comunal, se reciben las primeras instrucciones.

La bióloga Florinda Londoño de la Secretaría del Medio Ambiente de Medellín, instruye sobre el ecosistema en el Alto de San Miguel, a visitantes y líderes de la Comuna 10, La Candelaria, del centro de la ciudad.
 El agua limpia y refrescante en el Alto de San Miguel, posibilita baños a cielo abierto, en medio del encanto de la naturaleza. Familias, especialmente niños, disfrutan allí, ante todo, los fines de semana. El camping, es otra de las actividades que ofrece la zona.



Según Florinda, en este parque ecológico y recreativo, también se practica el avistamiento de aves y el turismo.

En cuanto a proyectos, señaló que se establecerá una hectárea para estudiar el cambio climático. Y, se hará un catálogo digital de plantas del Alto de San Miguel.





La bióloga manifestó que esperan propuestas de fotógrafos e investigadores que quieran profundizar en el conocimiento y visibilización de esta reserva natural.

Si usted quiere conocer y disfrutar el nacimiento del río Medellín, en el Alto de San Miguel, llame al teléfono 419 68 28 a Florinda Londoño u Omaira Restrepo refugioaltodesanmiguel@gmail.com Medellín, Colombia.